Los
silencios
son una señal,
de
que ya no me quieres igual.
O tal vez quererme sí,
pero no como en aquellos años,
cuando me escribías con una pasión única,
el amor te rondaba
el amor te rondaba
hasta hacerte temblar
con
el susurro de mi nombre.
Donde
el dolor nos habitaba
por
la ausencia mutua.
Cada canción, cada atardecer,
cada instante de alegría
cada instante de alegría
eran siempre una razón
para
anhelar encontrarnos en cada latir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario