Te me has metido en la piel
Tan profundo y tan intenso
Mujer de vino y agua dulce.
Como la caricia del sol
En el vientre de la flor fecunda.
Pasas por las rutas de mi cuerpo
Como si yo fuera tu propio país
Y engarzas mis sueños
Con las hebras de tu risa.
Gimo ovillado en los rincones
Sobreviviendo a la espera
De verte de nuevo.
Y cuando la noche de tu pelo
Cruza la puerta de mi mirada
Fiestas milenarias sacuden mi espíritu
Y mi piel grita:¡”TE AMO”!

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