Cada vez más reafirmo,
esperar de ti lo que tanto anhelo
sigue siendo una utopía que
se alimenta de ilusiones vanas.
Seguir descubriendo una y otra vez
en uno y otro rostro la cara de la mentira,
esperar de ti lo que tanto anhelo
sigue siendo una utopía que
se alimenta de ilusiones vanas.
Seguir descubriendo una y otra vez
en uno y otro rostro la cara de la mentira,
de la escasez, de lo
altamente afectivo en lo humano.
No me puedo mentir más,
reconozco que la ruta
seguida no es la del amor,
o por lo menos no la del
amor que yo espero.
Sigues siendo la réplica
de lo absurdo,
de lo inexistente en la
dimensión en la que pertenezco.
Eres una palabra
disfrazada de mentiras,
de ausencias, de súplicas
mías hacia ti.
Eres lo oscuro en
quien he pretendido hallar una luz,
y qué equivocada he
estado.
Me he mentido a mí misma,
eso es lo que más duele.
Me he querido engañar
haciéndome creer que esto es real,
cuando el abismo que nos
separa es tan grande.
El
mundo al que pertenezco te es ajeno y el tuyo mucho más para mí.
Mi desequilibrio está dado
porque quiero creer que esto es real, pero cuando miro mi tiempo y mis
circunstancias redescubro,
que tú eres una ficción.
El dolor que se instala en
las cavernas de mi mente,
son producto de mis manos
cansadas en abrazar una mentira.
Sandra Yeníber Arenas Castro
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