Amor carnal, intenso y profundo.
Desorden de los sentidos, banquete de lujuria sin mesura ni control.
Donde reine un maremágnum de piernas,
labios, músculos, nervio y mucha piel.
Posesión más allá de lo que las normas del recato aconsejan.
Pegamento de fluidos corporales
que una los cuerpos devergonzadamente
abiertos y dispuestos.
Escándalo de gritos y ululaciones orgásmicas incontrolables
que se astillen contra las paredes.
Acaso, tu vaso de agua, pueda beberse después del desmayo
de tus huesos sobre mi cuerpo
después del regreso de una pequeña muerte entre murmuraciones satisfechas.
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