Le sigues faltando a mi respiración,
aunque debo admitir
que no puedo mendigarle amor a la
mentira.
La verdad de lo que sientes
se ha puesto de relieve ante mis ojos,
confirmando
que sólo fuiste un espejismo
en el que reposé mi cariño
cuando la soledad
era mi usual compañía.
Te digo adiós
ya que no tuviste valor
para
admitir
que yo era la mujer equivocada
en tu historia.
Te digo adiós porque
aceptándote tal y como eras,
no supiste amar ni retener
esta mujer que te amó,
y te hubiera seguido hasta tu infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario