Me has enseñado a necesitarte,
a esperarte en la llegada de un nuevo día.
Me has acompañado en mi soledad,
me has embriagado hasta la saciedad.
Adicta a tu nombre,
a tu voz, a tus palabras, a tu poesía,
a tu mirada, a tu inteligencia, a tu encanto,
a tu ser de hombre que me derrite a goticas...
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